22 may. 2008

JUAN FERNANDEZ LOBBE EN LA "U"

Mayo de 2008

“UN CORCHO INGLÉS DESTAPADO EN GONNET”

Con la excusa de ver a sus ex compañeros y a su propio hermano, Nicolás, octavo del equipo naval, el excelente tercera línea, Juan Fernandez Lobbe, se dio una vuelta por la ciudad de las diagonales, mas precisamente por la cancha de Universitario de la Plata. El actual jugador del Sale Shark inglés, se mostró siempre muy gentil y amable, ante el reiterado pedido del público presente, de sacarse una foto o bien brindar un autógrafo. Los niños estuvieron de parabienes, ya que son pocas las oportunidades que se les presentan de tener a un icono “puma” frente a sus ojos. El larguirucho y barbado ala, del maravilloso representativo albi-celeste en el Mundial de Francia, seguramente rememoró cuantas veces habrá jugado en esas canchas del Ascenso, sin suponer que alguna vez sería un profesional de primera línea, que puede vivir del deporte que tanto ama y también tener ya los galones suficientes, para, en un futuro bien cercano, ser uno de los referentes de la nueva generación, aquella que agarrará la posta que van dejando el “Chalo” Gonzalo Longo, Mario Ledesma, Agustín Pichot, Omar Hasán y su mismísimo hermano Ignacio. Todo el sacrificio que alguna vez hizo en pos de ese objetivo, de poder llegar al máximo, ya está cumplido, porque ser titular de un equipo como el Sale, en uno de los torneos mas importante del mundo y a su vez ser tenido en cuenta por Marcelo Loffreda y seguramente por el “Tati” Phelan, para lucir orgullosamente la camiseta nº 7 de Los Pumas, es una satisfacción y un gusto que pocos rugbiers pueden darse. Y él, con esa sencillez que lo caracteriza y lo presenta de cuerpo entero, como una persona amable y caballeresca afuera de la cancha, y a su vez, lo hace transformarse en un verdadero “toro” cuando está dentro del verde césped, con los cortos puestos, los botines afilados y ese espíritu amateur por ganar, que lo enaltece aún mas, cuando compite en el campo rentado. Incluso, pudo darse el gusto de ver ganar al equipo de sus amores y pasar un excelente tercer tiempo, junto a sus ex compañeros y ocasionales rivales, en el quincho de Universitario. La gente de negro, pese a haber vuelto a caer, no dejó en ningún momento de brindarle afecto a tan buen exponente del rugby argentino, porque un jugador de sus características, siempre dejará bien parada la bandera argentina, importando muy poco si lo hace de manera amateur o profesional, ya que esta clase de deportistas, son los que todo entrenador ansía tener en sus planteles, siendo verdaderos líderes, que hacen mejor a sus equipos, a costa de su propio sacrificio, y la ovalada, más que honrada por ello.
Por Juan Pablo Bava Bussalino

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